“Tengo razones, para buscarte, tengo
necesidad de verte, de oírte, de hablarte... Tengo razones, para esperarte, por qué no creo que haya en el mundo nadie más a quien
ame... Tengo razones, razones de sobra, para pedirle al viento que vuelvas
aunque sea como una sombra... Tengo razones, para no quererte olvidar, por que
el trocito de felicidad fuiste tu quien me lo dio a probar...”
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